10 Septiembre 2009
LA MECEDORA (II)
Se pasea aquí y allá, entre sus piernas
y el vaivén de la mecedora casi le pisa la cola.
Pesadamente, tras un salto que pareció quitarle el aire,
logra sentarse sobre el cojín.
Ronronea con algo de dificultad,
Gira sobre si misma para acomodarse
Y comienza lentamente a lamer sus patas.
En el aire se escucha una melodía,
¿O será parte de sus recuerdos que vienen a visitarla?
Se acomoda.
Recuesta la cabeza.
El vaivén le trae imágenes de antaño,
Cuando graciosa se paseaba
Robando miradas ajenas y admiración
Con su contoneo al caminar.
Afuera sigue lloviendo,
Y el frío ha empezado a colarse en la habitación.
Un viento repentino abre furiosamente la puerta
Y un manantial de gotas de lluvia entran raudas
Amenazando con extinguir el fuego de la chimenea.
Se ha cerrado la puerta.
Sus ojos cansados ya no ven,
Pero siente que el calor le vuelve al cuerpo.
No sabe qué pensar, así es que remoja su conciencia
Con recuerdos de su juventud mientras
Cierra los ojos lentamente
La manta cae y la mecedora se va depositando lentamente en la quietud.
La puerta nuevamente se abre furiosa,
El viento la arrulla y se la lleva en un suspiro.
Autor: Sofía Pollmann


Año 2000

